ARQUEOLOGÍA EN EL METRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO POR CARLO ARDÁN MONTIEL J.

viernes, 27 de mayo de 2016

MOCTEZUMA XOCOYOTZIN. LA IMAGEN COMO ARMA DE MANIPULACIÓN.

La imagen como pintura, grabado o escultura, y después la fotografía, lo mismo que la palabra, siempre han sido susceptibles de manipulación que es  el reflejo del alto grado de simulación que la mente humana es capaz de discernir conscientemente.

Concretamente aquí se hace referencia a una pintura al óleo creada en el siglo XVII, de autor anónimo, donde aparece Moctezuma Xocoyotzin. De tamaño natural, mide 185 x 100, su “lectura” en los detalles, símbolos y composición inducen a mirarla con atención, pues ese emperador mexica es aún el blanco favorito de juicios y denostaciones inacabables. Simple: ¿existe alguna escultura importante de él?

Contrario a lo que se piensa comúnmente, en el inicio de la Colonia, Moctezuma fue el referente por excelencia del nacimiento de la Nueva España por su declinación al poder y cederlo a la monarquía hispana. Hernán Cortés es el primero en hacerle ese reconocimiento, y así es porque así fue. Este tema y  controversia están suficientemente documentados en la historia.

La fácil cesión del reino mexica al rey de España,  enseguida produjo el enfrentamiento final entre los guerreros mexicas contra el ejército invasor y sus aliados indígenas, enfrentamiento que se concretó el 13 de agosto de 1521. En junio de 1520 Moctezuma había muerto por una pedrada, dicen, de un indígena de su tribu al afrontar el monarca el enojo de los mexicas que repudiaban su docilidad ante los españoles. Otra versión señala el vil asesinato con la firma de Hernán Cortés. El rango del monarca mexica y su subordinación hicieron ponderar su imagen en la época novohispana al mostrarlo como admirable y digno. Tanto, que la continuidad del gobierno por los indígenas nobles, como caciques y bajo el mando monárquico, siguió hasta las vísperas de la Independencia de México y una buena parte de los parientes de la clase gobernante mexica que se fue a España en ese tiempo, sus descendientes  todavía forman parte de la nobleza española.

La pintura a la que se hace referencia, por la preponderancia que tuvo Moctezuma para los españoles, está imbuida de matices que muestran la dirección y estricto control que sobre las imágenes se ejerció en la época colonial. Control que se ejecutaba con propósitos políticos y, sobre todo, en los temas  relacionados a la religión.

En la figura de Moctezuma y su sumisión se interpretaba la sorprendente obediencia, aunque inconsciente,   al mandato de Dios para fundar en estas tierras la nueva Jerusalén para difundir la fe cristiana. Cualquier oposición se combatió con la fuerza de las armas; la conquista estaba justificada bajo el designio de la voluntad divina, arguyeron. No en vano en el escudo del Santo Oficio aparece un brazo con armadura sosteniendo una cruz que, se completa con la espada y la rama de olivo.

La pintura tiene la referencia “EL MONARCA MONTESUMA”

Foto del autor en la exposición “Yo, el rey” en el  MUNAL, 2015.

El origen de la pintura es incierto, para empezar se desconoce al autor. Se supone del siglo XVII. Existe una vaga referencia de don Isidro Gondra, en 1844 era director del Museo Nacional, que aseguró que un retrato semejante colgaba del salón de los notables en el Técpan de Santiago Tlatelolco. Recordemos que ese lugar estaba  gobernado por caciques indígenas, sin duda descendientes de Moctezuma y Cuauhtémoc.

La cita anterior y todas a las que se puedan hacer referencia proceden de una sola fuente, la del doctor Jaime Cuadriello, historiador del arte. La profundidad de su genio y la sutileza de sus observaciones son insuperables para entender el contexto ideológico de la pintura en dos obras:

El imperio sublevado: Monarquía y Naciones en España e Hispanoamérica. Coordinación de  Víctor Mínguez. MOCTEZUMA A TRAVÉS DE LOS SIGLOS, JAIME CUADRIELLO. pp.95-122.  Madrid. Consejo de Investigaciones Científicas. 2004.


Los Pinceles de la Historia. El Origen del Reino de la Nueva España. 1680-1750. EL ORIGEN DEL REINO Y LA CONFIGURACIÓN DE SU EMPRESA. EPISODIOS Y ALEGORÍAS DE TRIUNFO Y FUNDACIÓN, JAIME CUADRIELLO. Museo Nacional de Arte. Patronato del MUNAL A.C. INBA. México 1999. Pp. 51-107.

En resumen, nos hace observar la actitud sumisa, deprimente y casi llorosa de Moctezuma en el acto de declinar su bastón de mando hacia el piso, donde sobre una charola de plata está su corona imperial (cópil), tocada con el águila sobre el nopal. Sobre su pecho hundido coloca la mano derecha sobre su corazón en insinuación de jura. Ahora porta la corona española de los Austria con un águila bicéfala. El pectoral estilo romano y los arreos de su vestimenta, incluidos el cinto con la macana y sus sandalias, son de oro. La capa y el cortinaje rojo son a semejanza de las imágenes del poder monárquico europeo. Original solo es el faldellín de plumas.

La pintura en sí misma es un mensaje que transmite que la toma de poder bajo el mandato del rey español, estuvo avalado por la voluntad de Moctezuma. Esa percepción otorgaba una especie de expiación a los españoles por los actos de barbarie cometidos durante la conquista, pero para los indígenas debió causar un sentimiento contrario al ver a su monarca constreñido y más contemplar que el símbolo que identificaba la fundación de su patria y propio de su raza, el águila sobre el nopal y que usaba Moctezuma  en su cópil, estaba en el vil suelo.

Una ilustración similar se puede ver en la lámina 20 del Lienzo o Códice de Tlaxcala, donde un soberbio Hernán Cortés, montado a caballo, levanta  una cruz y en la otra mano su lanza,  tiene por delante y en atropello a Moctezuma con grilletes en  los pies. La Malinche se ve festiva y enarbola un banderín  donde se ve la torre de un castillo que se identifica con Tenochtitlán, por el tunal sobre la piedra. El monarca mexica vence su estandarte también hacia el suelo,  donde se encuentran  su macana y corona partidos en dos.

Lámina 20 del Lienzo o Códice de Tlaxcala. Foto tomada de la Internet.

A la desaparición de los poderes de gobierno que ejercían los indígenas nobles caciques en la Nueva España y por efecto de la Independencia de México, el óleo en cuestión no dejó rastros, pues todos los archivos y menaje pasó al poder del Ayuntamiento de la Ciudad de México. A mediados del siglo pasado reapareció en las colecciones de una galería francesa de arte surrealista, donde duró varias décadas y de ahí se recuperó para regresar a nuestro país bajo la propiedad de particulares.

 Quizá la baja estima hacia la figura de Moctezuma, que sigue siendo la costra que cubre los estigmas producidos por la conquista española, sea la causa por la que el mismo gobierno y sus cultos nunca hayan mostrado interés por esa obra. En los últimos años la pintura de Moctezuma se ha mostrado  en tres exposiciones de arte (Museo del Templo Mayor, Museo Nacional de Historia y el Museo Nacional de Arte). Incluso, la nulidad de ese interés se hizo más patente pues en al año 2012 esa obra, con  otras de arte latinoamericano, fue vendida por una galería neoyorquina en la cantidad de  1.65 mdd.

En la última exposición, bajo el título de “Yo, el Rey”, en el MUNAL, donde se hizo un acopio de todos los monarcas que ha tenido México, incluidos todos los reyes españoles (en una especie de añoranza),  junto a la obra en referencia de Moctezuma, se agregó una fotografía de una tomografía que se le realizó a esa pintura, donde se nota que bajo esos trazos existen otros que revelan que fue modificada.

Foto del autor en la exposición “Yo, el Rey”, en el MUNAL, 2015.

Retomando nuestro título, la imagen como arma de manipulación, y los trazos que se ven en la citada tomografía, dio pábulo para hacer una reconstrucción hipotética de cómo era el original. Sin duda, por el resultado obtenido, se encuentra la razón de su modificación, pues, como se mencionó antes, toda obra civil o religiosa era sometida al escrutinio de las autoridades virreinales.

En esa imagen Moctezuma aparece con la cara levantada, la espalda recta, la mano derecha sobre su macana, (macahuitl). Lleva puesta la corona (cópil), que en la recomposición  aparece en el suelo. La mano derecha, por lo que se ve en unos trazos grotescos, lleva una charola con dos llaves. Era costumbre muy europea que al cederse o dar la bienvenida a un monarca o dignatario de otra entidad, se ofrecieran las llaves de la ciudad, como ahora.

Ese detalle, por ser poco convincente, no se realizó.

La primera versión de la pintura se confrontó, seguramente, con los preceptos de los mensajes que debían tener las imágenes en que sólo el poder monárquico se debe mostrar. Moctezuma, de aquella manera, parecía insumiso. Habría que evitarlo y recomponer la imagen a modo.

Este óleo con el trazo original de la obra que se conservaba en el Tecpan de Tlatelolco, era ya el único reducto en que se anidaba algo de la legitimidad  y dignidad mexica. Poco duraría ese trazo majestuoso y real al mostrar a un Moctezuma orgulloso, diferente al personaje resignado que se contempla ahora. Quizás este detalle del original revalore no solamente esa pintura de Moctezuma sino también la percepción histórica que de él se tiene y que el anónimo pintor quiso dejarlo manifiesto.

Ilustración de la  reconstrucción hipotética de una pintura de Moctezuma por el autor.
Fin del Artículo

Ardán Carlo Montiel Jiménez
Ciudad de México, Abril del 2016.
carlo_ardan@yahoo.com.mx

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